Subvenciones a manos llenas para los viajes de los ancianos

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AUTONOMÍAS, DIPUTACIONES Y AYUNTAMIENTOS DESTINAN RECURSOS A VIAJES PARA MAYORES

  • Castilla León ha abierto la manga y permite que además de un anciano viaje cualquiera, con tal de que sea mayor de edad
  • Da igual quién es competente, porque los votos de este colectivo les sirven a los políticos de todas las instituciones

Matilde Fernández, la ministra de Asuntos Sociales de Felipe González, descubrió los viajes para los ancianos, subvencionados por el Gobierno. Son una excelente forma de captar votantes, perfectamente encubierto en una noble acción social. Por eso, naturalmente, no hay discriminación alguna entre quienes pueden y quienes no pueden pagarse un viaje, porque el objetivo es mucho más sutil.

Que en España el Gobierno central pague viajes, incluso que los pague mientras no hay dinero para cosas mucho más urgentes, pase, pero a día de hoy, la gran mayoría de las autonomías, varias diputaciones y hasta algunos ayuntamientos hayan copiado el invento, porque su rentabilidad electoral es irresistible, es sorprendente. Da igual que las políticas de tercera edad sean o no de su competencia.

Además de los viajes del Gobierno, son famosos los viajes de la Comunidad de Madrid, por supuesto concebidos para mejorar la calidad de vida de nuestros mayores y para fomentar el enriquecimiento cultural. Hay algunas ofertas de gran interés porque son verdaderas gangas, si es que se accede a ellas.

El Gobierno de Navarra ofrece viajes para los mayores de 60, pero modestos: sólo a los balnearios y sólo a los de la comunidad foral, lo cual no es mucho decir.

Andalucía, por supuesto, es de las más generosas. No sólo para ancianos, también para jóvenes, para todos, en realidad. Ofrece fundamentalmente viajes en el interior de la región que, de todas formas, es la más grande de España y permite una amplia oferta.

Galicia, faltaría más, tiene también un programa pero es bastante diferente: abarca sólo a los emigrantes, cubre apenas dos centenares de plazas, y les permite regresar a su tierra durante un tiempo. En todo caso, no deja de ser un viaje pagado, pero ciertamente su justificación es más clara.

En Baleares, la crisis ha parado unos viajes que organizaba la consejería de Turismo, al modo de los viajes del Imserso, pero entre islas, sin salir de la autonomía. Los viajes funcionaban igual que los del Imserso. Incluso también los viajeros eran recibidos con un mensaje del presidente del gobierno, aunque no les pedía el voto directamente.

No es lo mismo, pero es algo lo que ofrece la Junta de Extremadura: descuento del 50 por ciento en todos los viajes por carretera en transporte público para los mayores de 60 años. En realidad, aunque es una promoción, es algo bastante común en muchos lugares.

En Valencia le llaman “Vacaciones sociales”. Su acceso está algo más restringido: hay que tener más de 65 años, pueden viajar acompañados de un cónyuge o por un familiar discapacitado. Pero tiene de bueno que la financiación es espléndida: el transporte al lugar de destino, ida y vuelta, el alojamiento y pensión completa por siete noches en hoteles de 3 o 4 estrellas sólo de la comunidad autónoma. Y se incluyen actividades culturales y recreativas.

En Cataluña también, claro: pero lo que fomentan es el ocio familiar, porque por lo visto sus familias no tenían suficiente ocio. Por eso no hay cuidado en cuanto a las edades. Las vacaciones incluidas abarcan verano, semana santa, puentes y fines de semana.

Castilla León, en cambio, bate todos los récords. Allí los viajes se llaman “El Club de los 60”, que ofrece más de 31.000 plazas anuales. Castilla León ha ido un poco más lejos que los demás: cualquiera en edad de votar, o sea cualquiera con más de dieciocho años puede beneficiarse de sus gangas, si al menos hay un mayor de 60 años entre los viajeros. Treinta destinos nacionales e internacionales quedan cubiertos en la oferta que ya no enriquece culturalmente a los ancianos sino a todos, siempre que tengan edad de votar.

La Diputación de Vizcaya tiene un programa denominado Adineko que financia parte de los miles de viajes anuales a una variedad de más de veinte destinos, a personas que cumplan una larga lista de requisitos, algunos obvios y otros no tanto. Han de pagar su viaje y pedir a la Diputación una subvención.

Imserso, autonomías, diputaciones y, cómo no, ayuntamientos. El de Barcelona tiene 2.000 plazas de quienes vayan por el Imserso, que reciben del ayuntamiento una financiación adicional, si se tiene la tarjeta rosa municipal. Los destinos que cubre son fuera del municipio, obvio, e incluso de la autonomía (Andalucía, Baleares, Cataluña, Murcia y Valencia), incluyendo hasta el seguro entre lo subvencionable.

 

 

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