Los diez riesgos que desconocías del uso de las chanclas

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Una podóloga advierte de cómo se deben utilizar para evitar inconvenientes para nuestra salud.

Con el calor, llegó el cambio de armario y la ropa ligera y fresquita. Con el calzado ocurre lo mismo, los pies quedan al descubierto y muchas veces se opta por zapatos cómodos , sandalias o chanclas. Las chanclas son las preferidas por los más jóvenes en época estival, pero según Noelia Chaqués, podóloga del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo, «el uso de las chanclas debe limitarse a la playa, piscinas y duchas públicas, para evitar afecciones dérmicas».

Pero este tipo de calzado genera el doble de inconvenientes que ventajas:

1. No es adecuado para realizar largas o cortas caminatas, ya que se dan pasos muy cortos, arrastramos el pie y el tobillo realiza un esfuerzo mayor.

2. Al no llevar sujeto el pie se genera un desequilibrio, por lo que aumenta el riesgo de caídas y esguinces.

3. Pueden producir heridas entre el 1º y 2º dedo, debido al roce con la tira que sirve para sujetarla.

4. Generan un estiramiento de la fascia plantar, causando inflamación, dolor y cansancio.

5. Al tener una forma plana tiene pobre soporte plantar.

6. No es aconsejable realizar actividades deportivas y está prohibido su uso en la conducción.

7. Pueden producir «dedos en garra», por inadecuada sujeción.

8. Modificación del patrón de marcha, con las consecuencias biomecánicas que puede conllevar.

9. El pie está desprotegido; esto es, muy expuesto a agentes externos.

10. En personas más susceptibles, como por ejemplo las diabéticas, que a menudo sufren una inadecuada circulación en sus pies, cualquier herida puede conducir a graves complicaciones.

Pero no todo van a ser inconvenientes para este tipo de calzado, podemos y debemos comentar algunas ventajas:

1. Los pies pueden transpirar.

2. Afecciones como uñas encarnadas y pie de atleta se curan más rápido si el pie se mantiene fuera de un entorno estrecho y húmedo que nos proporciona el calzado cerrado.

3. Presentan facilidad para calzarse.

4. Protegen la planta de los pies de la arena caliente de la playa.

5. Fácil limpieza.

6. Es el calzado ideal para aislarnos de contagios por infecciones víricas (como el papiloma), y por infecciones fúngicas (como el pie de atleta) en las duchas públicas de playas y piscinas.

En resumidas cuentas, «este tipo de calzado tiene una utilidad muy concreta y debe evitarse su uso inadecuado, ya que las ventajas pueden transformarse en patologías del pie a medio y largo plazo», añade Chaqués.

El origen

Actualmente se considera un calzado de moda, pero no nos olvidemos que ya se usaba en la época de los faraones. Tras la Segunda Guerra Mundial, los militares las llevaron como suvenires a los Estados Unidos para que las mujeres las usaran en casa, pero viajaron con el nombre de Jandanls. A partir de los años 60 una empresa brasileña, Hawaiana, comenzó a fabricarlas de goma.

Consejos para un buen calzado

Si lo que buscamos es transpiración, debemos buscar chanclas de piel y evitar los sintéticos.

El calzado ideal para una correcta deambulación debe sujetarnos correctamente los pies, con tiras de velcro o hebillas que nos aseguren el empeine y la zona posterior del talón.

Es muy importante fijarse en la suela, debe de ser con dibujo y relieve para un buen agarre al suelo y evitar suelas muy finas que no nos proporcionan amortiguación.

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