Llegó el turno de Samaná

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Editorial Listín Diario

 Los que visitan Samaná no pueden menos que reconocer que es uno de los paraísos del país, porque allí se conjugan hermosísimas playas, parques naturales únicos, una exquisita gastronomía y confortables infraestructuras hoteleras para convertirla en uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe.

En pocos años, la oferta hotelera ha subido a 6,500 habitaciones generando cerca de 10 mil empleos directos y atrayendo más de 80 mil turistas anuales, indicadores que comienzan a confirmar su potencialidad como destino vacacional.

Los samanenses están convencidos de que ya le llegó el turno a su provincia de darle un impulso mayor a su potencialidad turística y de multiplicar el número de visitantes extranjeros a través del turismo de cruceros y de las modalidades de eco-turismo.

Samaná ejerce un fuerte atractivo con su privilegiado parque nacional de Los Haitises, una perla de la naturaleza, donde se produce el mayor pluviometría del país, con sus cuevas, manglares y recursos naturales de flora y fauna endémicas, un factor clave del equilibrio ecológico nacional.

Su marina deportiva es una de las principales. Por su ubicación geográfica, Samaná está en la ruta inevitable de las embarcaciones que navegan del Atlántico hacia el Caribe y viceversa, y esto facilita que decenas de botes, lanchas y veleros la utilicen como punto de escala en su trayecto.

Son múltiples sus atractivos, pues no solo cuenta con más de siete playas hermosísimas, sino con saltos y fuentes acuáticas para competencias deportivas, con varios islotes para atraer senderistas que aman la naturaleza y sus bellezas.

Las entidades del sector privado que impulsan, junto a las del gobierno, el desarrollo turístico de Samaná han elaborado una carta de ruta para elevar y fortalecer su estatura como importante destino turístico dominicano, pero se precisa de mayores inversiones de ambos lados.

Una prioridad es la reconstrucción de la vía de entrada, en un tramo de aproximadamente cinco kilómetros, la creación de un anfiteatro, la ampliación del puerto para facilitar la llegada de más cruceros y embarcaciones de todo tipo y la construcción de más hoteles y villas, varios de ellos en proyectos que ya están en curso.

Lo importante es unificar las estrategias de desarrollo del gobierno y del sector privado para compartir las cargas de este esfuerzo. Es tiempo ya de pasar de los planes y las promesas a su concretización, porque ya el turno de Samaná ha llegado y no admite más rezagos.